Psicólogos | Centro de Psicología y Psicoterapia en Madrid
CONVERSANDO SOBRE LOS DISFRACES EN NIÑOS/AS DE 5-6 AÑOS.
Entrevista realizada a Elisa Siguero para la revista SER PADRES. Marzo 2011.
¿POR QUÉ ES IMPORTANTE DISFRAZARSE PARA LOS NIÑOS?
Disfrazarse es una forma más de jugar y jugar es vital para el desarrollo infantil y para las personas en general.
El juego en los niños evoluciona con su edad y desarrollo evolutivo (psíquico, físico, cognitivo, motor...) desde un juego sensorial y motor en sus primeros momentos de vida a un juego simbólico que se inicia en torno a los 2-3 años para llegar a un juego de reglas donde priman las normas que regulan el propio juego.
A los 5-6 años, es cuando el juego simbólico cobra gran complejidad y relevancia. En realidad, el juego simbólico es representar, es decir, dar a una cosa, persona o situación el valor y características de otra imaginada. Así, por ejemplo, una caja puede representar una casa. En concreto, los disfraces, permiten al niño representar o poner en escena que es un personaje de ficción o fantasía.
Lo fundamental, sea a través de disfraces u otras manifestaciones, es que el juego simbólico permite la expresión y elaboración de los propios deseos y fantasías del niño, así como favorece poner en práctica roles sociales y, en definitiva, favorece el desarrollo psíquico, cognitivo y social del niño.
¿A ESTA EDAD YA DISTINGUEN REALIDAD DE FICCIÓN? PREOCUPACIÓN DE PADRES POR ACCIDENTES
Lo esperable es que a esta edad puedan distinguir entre real e imaginado; lo que sueñan y viven; lo que ven en una película y la realidad....
Es cierto que la capacidad de pensamiento en esta edad todavía no está plenamente desarrollada al modo adulto y cuenta con características propias: es un pensamiento animista, donde piensan que las cosas pueden cobrar vida propia como en Toy Story; es artificialista, consideran que todo está hecho por la mano del hombre y mágico, donde los Reyes Magos y Papá Noel existen y todo es posible.
Esto no quiere decir que no diferencien entre estar jugando a ser un personaje y que son ese personaje.
Cuando esta diferenciación entre realidad y juego no está presente a esta edad sería importante consultar con un psicólogo/a.
No obstante, como cualquier actividad y juego a esta edad, el niño ha de estar bajo la supervisión de un adulto responsable.
¿HAY QUE DEJARLES QUE ELIJAN SU PROPIO DISFRAZ?
Si, aunque, como todo, dentro de unos límites. La norma básica que delimitaría cualquier elección en la vida del niño sea una actividad, juego o disfraz, sería que esa elección no le cause daño a él mismo, otra persona, animal o cosa. Es decir, que no genere un riesgo físico, psíquico, moral o social a sí mismo o los demás.
Por lo demás, la elección de disfraz o juego ha de ser una forma de disfrute y de elección libre.
¿HAY QUE PERMITIRLES QUE ESE DÍA HAGAN ALGO QUE NORMALMENTE LES TENEMOS PROHIBIDOS?
Como decía más arriba, sí pero dentro del límite básico de que no haya un daño. Es decir, ese día de disfraz ha de ser lúdico, relajado y flexible, que el niño, como cualquier persona pueda tener momentos y días de expansión en los que puede comer alguna chuche de más o acostarse un poquito más tarde o tener algún capricho fuera de lo habitual. Esto le ayudará a entender que hay momentos y situaciones diferentes, que unas requieren mayor normativa y esfuerzo y otras son más lúdicas y flexibles.
¿QUÉ NOS PUEDE DECIR DE NUESTRO HIJO EL TIPO DE DISFRAZ ELEGIDO?
Históricamente le carnaval, como momento social del año en que todo el que quiera se puede disfrazar, permitía que todas las personas, fueran de la clase social que fueran o condición, pudieran entremezclarse, convivir y disfrutar en común sin diferencias.
Es decir, podemos interpretar que el carnaval, históricamente, permite dar expresión y vehículo a los deseos de las personas.
De la misma manera, en nuestro niño, el disfraz, como una forma más de juego simbólico, es una vía de expresión de sus deseos en el que jugando otro rol, puede ser como –y subrayo el como- ese personaje de ficción o real al que admira y se identifica, o bien también como ese personaje al que teme y quiere dominar. Ahora es él al que admiran y no él el que admira; ahora es a él al que temen y no él el que tiene miedo.
Por este motivo, el tipo de disfraz que elija nos ayuda a entender algo del o que , en ese momento concreto de su desarrollo, desea, admira o teme.
¿QUÉ PASA SI NO QUIERE DISFRAZARSE? ¿HAY QUE INSISTIR?
No, no forzar sino respetar sus deseos y miedos. Sí sería importante comprender por qué no quiere disfrazarse, conocer qué experiencias ha tenido con los disfraces ,ver si no comprende el fin verdadero del disfraz que es el juego...pero, en todo caso, no forzar.
SI A ESTA EDAD LE SIGUEN DANDO MIEDO LOS DISFRACES ¿ES UN PROBLEMA?
Quizá sí en el sentido de que estaríamos en la situación de que le estaría costando diferenciar entre realidad y ficción a una edad en la que es esperable que ya diferencie. En este caso sería importante consultar a un psicólogo/a.
De todas maneras sería importante en primer lugar detenernos a pensar cómo se ha presentado esa persona disfrazada, aunque sea su padre o madre, para que se haya asustado tanto el niño. A los niños hay que acompañarles a transitar por las situaciones y que vean cómo ese mayor se disfraza o que la transformación no sea tal que a ese adulto no se le reconozca y se presente, de golpe, como alguien que da miedo. En este caso quizá no es que el niño no diferencie entre realidad y fantasía sino que le hemos asustado por nuestra forma de presentar el disfraz.
¿QUÉ IMPORTANCIA PUEDE TENER PARTICIPAR EN ACTIVIDADES QUE VINCULEN AL NIÑO CON EL ENTORNO?
Es fundamental que el niño sea un miembro más de su familia, colegio, sociedad en general y, como tal, que pueda vincularse con su entorno y disfrutar de la sensación de pertenencia. Este sería el marco general, disfrutar junto a otras personas, que le permitirá desarrollarse en múltiples áreas y construir herramientas que le van a ser necesarias en su día a día, tanto como niño como futuro adulto.
¿QUÉ DINÁMICAS PODEMOS REALIZAR CON EL NIÑO/A EN FAMILIA?
1.- Confeccionar en familia los disfraces
Nos permitirá preparar la fiesta de carnaval con tiempo, disfrutando en muchos ratitos del orgullo de haber hecho el disfraz, haber utilizado la imaginación y el ingenio así como la habilidad para construirlos.
2.- Elegir en familia una misma temática de disfraz.
A los niños también les gusta que nosotros nos disfracemos y juguemos, así que puede ser muy divertido para todos ambientar la casa y que cada miembro de la familia sea un personaje de un mismo equipo.
3.- Cambio de roles
Sorprendentemente divertido para los pequeños cuando nos podemos cambiar los roles dentro de la familia disfrazándonos de papá, o mamá o nosotros de ellos.
4.- Representar la historia del personaje.
Podemos crear una peque representación teatral o cantada o escenificada o contada...del personaje que cada uno haya decidido disfrazarse.
Elisa Siguero Navarrete
Psicóloga psicoterapeuta. colegiada M-15164

